domingo, 27 de abril de 2014

¿Se te han perdido las llaves en una mudanza?



A mi en una mudanza exactamente no pero casi como si lo fuera, porque estuve hace tiempo unos días por Zaragoza y más que unas vacaciones aquello parecía una mudanza en toda regla, porque vaya si llevamos cosas con la típica excusa del ¿y si lo necesitamos?, tantas que como no cabían en el coche, tuvimos que enviarnos una pequeña furgonetilla por la que pagamos casi tanto como de alquiler del apartamento.

Pero a lo que iba de las llaves, que se nos ocurrió meterlas dentro de una de las bolsas que más a mano llevábamos y al salir nos dejamos dentro la bolsa y con ella las llaves, menos más que los cerrajeros zaragoza a los que llamamos nos abrieron la puerta de inmediato. Y tuvimos suerte porque preguntamos a los vecinos del apartamento por si conocían a algún cerrajero de confianza que nos pudiera abrir la puerta y no nos dejáramos medio sueldo para pagarle por la apertura de la puerta como ellos lo llaman.

Es un oficio cuanto menos curioso el de cerrajero, ya que estás todo el día prácticamente aburrido por la falta de trabajo y cuando menos lo esperas recibes varias llamadas de golpe, a las que has de atender de inmediato pues como en nuestro caso, hay algunas personas esperando para entrar en su casa y existe la posibilidad de que sea urgente la entrada, imaginemos que se nos ha cerrado la puerta mientras tenemos algo en el horno o el gas encendido, que siempre existe la posibilidad de alguna fuga.

 Son de esas cosas que llevo desde pequeño con ganas de aprender a hacer, pero que siempre por unos motivos o por otros, nunca me he puesto a abrir mis propias cerraduras o candados para ir practicando, aunque lo mejor para aprender éste y otros oficios, es pegarte al lado de un maestro y así observar directamente lo que hace. ¡He de hacerlo! me volví a prometer. Otra vez.

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