martes, 1 de julio de 2014

Las mudanzas de oficinas en Madrid



Creo que casi todo el mundo le teme a las mudanzas, aunque yo me considero una de las pocas personas afortunadas que se puede reír de ellas. Parece mentira la tendencia que tenemos a guardar objetos inútiles y a acumular cada vez más y más cosas. Del cien por cien de los trastos que tienes, si eres sincero contigo mismo y haces cuentas, verás que no usas ni un quince por ciento. ¿Por qué no tiras lo que no usas? O mejor, ¿por qué no lo regalas a alguien que lo necesite? Porque la verdad, lo ideal sería que nunca tuvieras que llegar a ese extremo y te plantearas seriamente dejar de una vez de comprar y acumular cosas que no te sirven para nada y de las que puedes prescindir perfectamente.

 Yo, la última vez que hice una mudanza y me cambié de casa (hace ya un par de años), tardé dos horas en completarla. Cierto que mi nuevo hogar estaba cerca del antiguo, pero la cuestión es que me bastó con dar tres vueltas con el coche lleno (y mi coche es pequeño) para llevarme todas mis pertenencias. Y cada vez que me mudo, tardo menos, porque cada día tiro o dono más cosas que no quiero para nada. De esta forma, cuando me toque hacer la próxima mudanza, creo que me bastará con un solo viaje de mi cochecillo. Así es como a mí me gusta vivir. Prácticamente con lo puesto. Deberíais probarlo. Es mucho mejor y te quitas una gran carga de encima. Te hace sentir libre, ligero…

 Precisamente por estas cosas mías, me horroricé –con motivo- cuando el Presidente de nuestra Asociación nos comunicó que teníamos que mudarnos de oficinas el verano pasado. Llevábamos ya doce años en la misma sede, y vaciar nuestras instalaciones era un trabajo de chinos. Si no llega a ser porque el Tesorero de la Asociación tenía un amigo en la empresa GABITECO, especializados en mudanzas de oficinas en Madrid, creo que nunca lo hubiéramos logrado o más de uno hubiera muerto en el intento… Pues sí: una mudanza de ese tipo es un horror. Cientos de papeles, expedientes, documentos, muebles, impresoras, ordenadores, cuadros, ventiladores, fotocopiadoras, sillas, mesas, armarios, archivadores, material de oficina, etc… Y todo tiene que ser correctamente embalado, en un orden específico, trasladado con sumo cuidado para que no se rompa, y una vez en su destino, se tiene que desempaquetar todo y colocarse de la forma correcta… Horas y horas de trabajo. Entre todos la carga no fue tan grande, ya que somos más de cuarenta trabajadores en la Asociación, y teniendo en cuenta que GABITECO se ocupan de todo el proceso de mudanza de una oficina, lo que nos quedó por hacer a nosotros, fue lo de menos.

Aún así para mí estas cosas son una pesadilla. Espero que sea la última vez y que no tengamos que mudarnos nunca más. Aunque eso sí: no me queda duda de que si tuviera que hacerlo de nuevo, llamaría a los profesionales GABITECO. ¡Porque menuda diferencia! Yo recuerdo una empresa de mudanzas que se ocupó de trasladar los enseres de casa de mis padres, cuando se mudaron a Alcorcón, y fue tremendo. Tardaron muchísimo en terminar y para colmo, le rompieron a mi madre una vajilla de porcelana china completa, que valía un dineral, y una mesa de escritorio con casi un siglo de antigüedad, herencia de su abuelo. Por supuesto, le pagaron todos los daños, pero el valor sentimental que tenían esos objetos para ella, nunca se lo podrán compensar. En fin, está claro que algunos mal llamados “profesionales” ni siquiera saben hacer bien su trabajo.

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